Rápido de verdad
Los dispositivos hablan entre ellos por la ruta más corta. Sin cuellos de botella en un servidor central: abrir un fichero pesado del NAS deja de ser una espera.
Conectamos ordenadores, móviles, servidores y sedes de tu empresa en una única red privada cifrada. Tus empleados acceden a lo que necesitan desde cualquier sitio, y nadie más ve nada.
Router con puertos abiertos, un servidor VPN que nadie sabe tocar y empleados que se pelean con la conexión cada mañana. Hay una forma mejor.
Tecnología de red de primer nivel, entregada como un servicio que simplemente funciona.
Los dispositivos hablan entre ellos por la ruta más corta. Sin cuellos de botella en un servidor central: abrir un fichero pesado del NAS deja de ser una espera.
Definimos quién llega a qué. Contabilidad ve el ERP, el comercial ve el CRM y el proveedor externo solo ve la máquina que tiene que mantener.
Todo el tráfico viaja cifrado con WireGuard®, el estándar moderno que usan los sistemas operativos actuales. Ni tu operador ni el wifi del hotel ven nada.
Se conecta con tu Google Workspace o Microsoft 365. Cuando alguien deja la empresa y desactivas su cuenta, pierde el acceso a la red al instante.
Sabes qué equipos están conectados, desde dónde y a qué acceden. Útil para el día a día e imprescindible cuando toca una auditoría.
Despliegue, configuración de políticas, actualizaciones y soporte en español incluidos. Tú nos dices quién entra y a dónde; del resto nos ocupamos.
Un despliegue típico de pyme está operativo en menos de una semana, y no hace falta parar la actividad.
Una reunión de 30 minutos: cuántas personas, qué recursos hay que alcanzar (servidores, NAS, ERP, cámaras) y desde dónde se conectan.
Definimos los grupos de usuarios y las reglas de acceso, y preparamos el servidor. Nada de plantillas genéricas: se ajusta a tu organigrama.
Tu gente instala una app y entra con su cuenta de empresa. En Windows, macOS, Linux, Android y iOS. Sin manuales de veinte páginas.
Monitorizamos la red, aplicamos actualizaciones y atendemos altas, bajas y cambios de permisos durante toda la vida del servicio.
Situaciones habituales en pymes españolas que resolvemos a diario.
Que quien trabaje desde casa o de viaje entre en el ERP, el servidor de ficheros o la impresora como si estuviera en la oficina.
Administrar servidores y bases de datos sin dejar el escritorio remoto ni el SSH expuestos a Internet.
Unir oficina, almacén y tienda en una sola red, aunque cada una tenga un operador distinto y ninguna tenga IP fija.
Dar acceso temporal y acotado a la gestoría, al informático externo o al fabricante de una máquina, y retirarlo cuando toque.
Nos lo dicen en casi todas las primeras reuniones. Y muchas veces está bien usado: son herramientas distintas que resuelven problemas distintos.
Si lo que necesitas es dar soporte —ver la pantalla de un compañero para explicarle algo, o entrar a arreglarle el ordenador— una herramienta de escritorio remoto hace ese trabajo mucho mejor que una red privada. Y si tu empresa son tres personas con todo en la nube y sin ningún servidor propio, probablemente no necesites ni lo uno ni lo otro.
Lo habitual, de hecho, es quedarse con las dos cosas: la red privada para el trabajo del día a día y el escritorio remoto para dar soporte puntual. Muchos clientes acaban ahí, y nos parece bien.
Nos llamaron en enero de 2026. Tenían el servidor de ficheros y el programa de contabilidad en la oficina, y siete personas trabajando desde casa tres días por semana. El acceso remoto lo habían montado abriendo el escritorio remoto al exterior, con un puerto cambiado «para que no lo encontraran».
El puerto llevaba ocho meses expuesto y recibía intentos de acceso a diario. Además, las cuatro personas que compartían un mismo usuario hacían imposible saber quién había tocado qué. Abrir un balance desde casa tardaba casi un minuto.
Montamos la red en dos tardes, fuera de horario, sin tocar el servidor. Cada persona con su usuario, tres grupos de acceso (contabilidad, laboral y dirección) y el escritorio remoto cerrado al exterior el mismo día que terminamos. La gestoría externa que les lleva la informática mantuvo su propio acceso, limitado al servidor.
«Lo que más agradezco es que dejamos de tener miedo. Antes cada correo raro nos hacía pensar si nos habían entrado.»
Responsable de administración
Sin formularios de por medio ni «consulta precio». Precio por usuario y mes, IVA aparte, sin permanencia y sin coste de alta.
Puedes cambiar de plan o darte de baja avisando con 30 días.
Los importes no incluyen IVA. A partir de 51 personas preparamos un presupuesto cerrado, porque a ese tamaño casi siempre hay sedes o requisitos que conviene mirar uno a uno.
Equipos pequeños que empiezan con el teletrabajo.
De 1 a 10 personas
Pymes con varias áreas, sedes o servidores propios.
De 11 a 50 personas
Organizaciones con requisitos de cumplimiento o a medida.
Más de 50 personas
No. Eso son VPN de consumo, pensadas para ocultar tu ubicación. AnimaVPN es una red privada empresarial: sirve para que los dispositivos de tu empresa se conecten entre sí de forma segura estén donde estén, no para cambiar tu país de navegación.
No hace falta ninguna de las dos cosas. Cada equipo establece la conexión hacia fuera, así que no hay que exponer nada a Internet ni depender de una IP fija. Funciona igual con fibra doméstica, 4G o el wifi de un hotel.
NetBird es la tecnología de red sobre la que construimos el servicio: código abierto, basada en WireGuard® y con conexión directa entre dispositivos. Nosotros aportamos el servidor gestionado, el diseño de la red, la puesta en marcha y el soporte en español.
Un despliegue de pyme suele estar operativo entre 24 horas y una semana, según el número de sedes y de recursos internos que haya que conectar. La instalación no interrumpe la actividad: la red antigua puede seguir activa durante la transición.
Se revoca ese dispositivo desde el panel y deja de formar parte de la red al momento. Si usas Google Workspace o Microsoft 365, basta con desactivar la cuenta: el acceso cae automáticamente.
La infraestructura de coordinación está alojada en la Unión Europea. Además, el tráfico entre tus equipos viaja cifrado de extremo a extremo y no pasa por nuestros servidores, así que no tenemos acceso al contenido. Firmamos el contrato de encargado de tratamiento que exige el RGPD.
No. El servicio se factura mensualmente y puedes darlo de baja avisando con 30 días. Tampoco cobramos cuota de alta.
Al contrario, trabajamos bien juntos. Nosotros nos ocupamos de la capa de red y de los accesos; tu proveedor habitual sigue con los equipos y las aplicaciones. De hecho, le damos su propio acceso acotado para que pueda seguir haciendo su trabajo.
Me llamo TU NOMBRE y llevo XX años montando y arreglando la informática de pymes. He visto suficientes routers con el puerto 3389 abierto «porque el anterior informático lo dejó así» como para saber que el problema casi nunca es la tecnología: es que nadie tiene tiempo de revisarla.
Monté AnimaVPN porque NetBird resuelve muy bien la parte difícil, pero sigue exigiendo alguien que lo configure con cabeza y esté al otro lado del teléfono cuando algo falla. Eso es exactamente lo que hago.
Cuando pidas una demo, hablas conmigo. No con un comercial, no con un chatbot. Y si al escuchar tu caso creo que no te hace falta lo que vendo, te lo digo y te ahorro el dinero.
Te respondemos en menos de 24 horas laborables con una propuesta concreta. Sin compromiso y sin llamadas insistentes.
Media hora de conversación es suficiente para saber si esto encaja en tu empresa. Si no encaja, te lo diremos.
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